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La recuperación se está afianzando

 

La recuperación se está afianzando

Experiencia BCP

La recuperación cíclica continúa. Los niveles de crecimiento alcanzados en el primer trimestre de 2017 superaron los pronósticos de la edición de abril del informe WEO en economías emergentes y en desarrollo grandes como Brasil, China y México, y también en varias economías avanzadas como Alemania, Canadá, España, Francia e Italia. Los indicadores de alta frecuencia correspondientes al segundo trimestre apuntan al afianzamiento ininterrumpido de la actividad mundial. Concretamente, la expansión del comercio internacional y la producción industrial prosiguió muy por encima de las tasas de 2015–16, aunque no con el gran vigor observado a fines de 2016 e inicios de 2017. Los índices de gerentes de compras (índices PMI, por sus siglas en inglés) apuntan a una fortaleza sostenida en el sector de la manufactura y el de los servicios.

Materias primas e inflación

Los precios del petróleo han retrocedido, empujados por los elevados niveles de existencias de Estados Unidos y el repunte de la oferta. El nivel general de inflación también cedió, en términos generales, al desvanecerse el efecto del repunte que registraron los precios de las materias primas en el segundo semestre de 2016, y continúa muy por debajo de las metas de los bancos centrales de la mayoría de las economías avanzadas. La inflación subyacente se ha mantenido más bien estable, observándose lo mismo en las economías emergentes, algunas de las cuales —Brasil y Rusia, por ejemplo— experimentaron fuertes caídas.

Mercados de bonos y acciones. La rentabilidad a largo plazo de los bonos de las economías avanzadas, que había retrocedido desde marzo, recuperó terreno a fines de junio y comienzos de julio. En Estados Unidos, la Reserva Federal subió las tasas de interés a corto plazo en junio, pero los mercados todavía esperan una normalización muy paulatina de la política monetaria estadounidense. Los diferenciales respecto de los bonos alemanes se han comprimido drásticamente en Francia, Italia y España gracias a la moderación de la incertidumbre electoral y al afianzamiento de los indicios de reactivación. En cuanto a los mercados de acciones, los precios no han perdido fuerza en las economías avanzadas, lo cual demuestra el continuo optimismo de los mercados en torno a las utilidades empresariales. Este optimismo se extiende a las perspectivas de los mercados emergentes y se refleja en el fortalecimiento de los mercados de acciones y una cierta reducción adicional de los diferenciales de las tasas de interés. La excepción en esta coyuntura son los países exportadores de petróleo, debido al marcado descenso de los precios del petróleo desde marzo.

Tipos de cambio y flujos de capital

Entre marzo y fines de junio, el dólar de EE.UU. se depreció alrededor de 3½% en términos efectivos reales, en tanto que el euro se fortaleció en una magnitud parecida gracias a la mayor confianza en la recuperación de la zona del euro y a la atenuación del riesgo político. Durante el mismo período, la fluctuación de los tipos de cambio de los mercados emergentes fue relativamente ligera; el peso mexicano avanzó ligeramente gracias al endurecimiento de la política monetaria y al alivio de las inquietudes en torno a las fricciones comerciales con Estados Unidos, y el real brasileño se depreció por efecto de la reavivada incertidumbre política. Los flujos de capital hacia las economías emergentes dieron muestra de resiliencia en los primeros meses de 2017, con un notable repunte de las inversiones de cartera de no residentes.

El crecimiento mundial repuntaría en 2017 y 2018

Según las últimas estimaciones, la economía mundial creció 3,2% en 2016, es decir, algo más que lo pronosticado en abril; ese cálculo refleja más que nada revisiones de las cuentas nacionales que revelaron un crecimiento mucho más fuerte en Irán y una actividad más vigorosa en India. La actividad económica de las economías avanzadas y de las economías emergentes y en desarrollo se acelerará en 2017, de acuerdo con los pronósticos, para alcanzar 2% y 4,6%, respectivamente; por otra parte, el crecimiento mundial está proyectado en 3,5%, cifra que no ha variado desde la previsión de abril. El pronóstico de crecimiento para 2018 es de 1,9% en las economías avanzadas —o sea, 0,1 puntos porcentuales menos que lo previsto por el informe WEO de abril último— y 4,8% en las economías emergentes y en desarrollo, cifra igual a la de abril. La previsión de crecimiento mundial para el año próximo se mantiene en 3,6%. Como se explica a continuación, la principal causa de las revisiones son las implicaciones macroeconómicas de los nuevos supuestos en torno a las políticas de Estados Unidos y China, las dos economías más grandes del mundo.

Economías avanzadas

  • El pronóstico de crecimiento de Estados Unidos ha sido revisado a la baja de 2,3% a 2,1% en 2017 y de 2,5% a 2,1% en 2018. Si bien el cambio de perspectivas para 2017 refleja en parte la debilidad del crecimiento durante el primer trimestre del año, el principal factor de las revisiones, sobre todo la de 2018, es el supuesto de que la política fiscal no será tan expansiva como se había pensado, teniendo en cuenta la incertidumbre que rodea los plazos y la naturaleza de la recalibración de dicha política. Las expectativas del mercado con respecto al estímulo fiscal también se han moderado.
  • Asimismo, se revisó a la baja el pronóstico de crecimiento del Reino Unido en 2017, ya que la actividad defraudó las expectativas en el primer trimestre.
  • En contraposición, se revisaron al alza las proyecciones de crecimiento de muchos países de la zona del euro en 2017: en Alemania, España, Francia e Italia el crecimiento en el primer trimestre de 2017 superó las expectativas en términos generales. Ese hecho, sumado a las revisiones positivas del crecimiento registrado en el último trimestre de 2016 y a los indicadores de alta frecuencia del segundo trimestre of 2017, hace pensar que el ímpetu de la demanda interna es más pujante de lo previsto.
  • Se revisó también al alza el pronóstico de crecimiento de Canadá en 2017, ya que la vigorosa demanda interna empujó el crecimiento del primer trimestre a 3,7% y los indicadores apuntan a una actividad resiliente en el segundo trimestre. En Japón, donde el consumo privado, la inversión y las expectativas apuntalaron el crecimiento en el primer trimestre, la revisión al alza fue marginal.

Economías emergentes y en desarrollo

En el caso de las economías emergentes y en desarrollo, se pronostica un repunte sostenido de la actividad: el crecimiento aumentaría de 4,3% en 2016 a 4,6% en 2017 y 4,8% en 2018. Estos pronósticos reflejan revisiones al alza respecto de abril, de 0,2 puntos porcentuales en 2016 y 0,1 puntos porcentuales en 2017. Como fue el caso en las últimas ediciones del informe WEO, el crecimiento del grupo responde más que nada a la actividad de los países importadores de materias primas, pero su reactivación refleja en gran medida la mejora paulatina de las condiciones de los grandes exportadores de materias primas que sufrieron recesiones en 2015–16, en muchos casos provocadas o exacerbadas por el retroceso de los precios de las materias primas.

  • Se prevé que el crecimiento de China se mantendrá en 6,7% en 2017, el mismo nivel que en 2016, y que en 2018 experimentará un ligero retroceso, a 6,4%. Se añadieron 0,1 puntos porcentuales al pronóstico para 2017, gracias a una actividad más fuerte de lo esperado durante el primer trimestre del año, que estuvo respaldada por la distensión de la política y reformas del lado de la oferta (por ejemplo, esfuerzos por reducir el exceso de capacidad en el sector industrial). La revisión al alza de 0,2 puntos porcentuales en 2018 refleja más que nada la expectativa de que las autoridades postergarán el ajuste fiscal necesario (especialmente manteniendo una inversión pública elevada) para alcanzar la meta de duplicar el PIB real de 2010 llegado el año 2020. Sin embargo, el costo de esa demora son nuevamente fuertes alzas de la deuda, y eso significa que los riesgos a la baja en torno a este pronóstico de base también se han agudizado.
  • En India, el crecimiento repuntaría más en 2017 y 2018, tal como se previó en abril último. Aunque la actividad se enfrió luego de la iniciativa de canje de la moneda, el crecimiento registrado en 2016 ––7,1%–– superó las previsiones gracias al elevado gasto público y a las revisiones de datos, que muestran un ímpetu más fuerte en la primera parte del año. En vista de la expansión del comercio internacional y el fortalecimiento de la demanda interna, el crecimiento de las economías de la ASEAN-5 conservaría la pujanza, en torno a 5%; el desempeño generalmente sólido del primer trimestre condujo a una ligera revisión al alza para 2017 respecto de la edición de abril del informe WEO.
  • Para las economías emergentes y en desarrollo de Europa se prevé un repunte del crecimiento en 2017, principalmente gracias a la mejora del pronóstico de Turquía, cuyas exportaciones se recuperaron con fuerza en el último trimestre de 2016 y el primero de 2017 tras cuatro trimestres de contracción moderada; a la vez, se prevé que la demanda externa se afianzará, con mejores perspectivas para los socios comerciales de la zona del euro. La economía rusa se recuperaría paulatinamente en 2017 y 2018, tal como se pronosticó en abril último.
  • Tras contraerse en 2016, la actividad económica de América Latina irá recuperándose poco a poco en 2017–18, de acuerdo con las previsiones, a medida que países como Argentina y Brasil se recuperen de la recesión. En comparación con la edición de abril último del informe WEO, el crecimiento de Brasil que se pronostica actualmente para 2017 es más elevado, gracias al vigor del primer trimestre, pero la persistente debilidad de la demanda interna y la agudización de la incertidumbre en torno a la situación política y a la política económica se verán reflejadas en una recuperación más moderada y, por ende, en un crecimiento menor en 2018. El pronóstico de crecimiento de México en 2017 aumentó de 1,7% a 1,9%, empujado por la fortaleza de la actividad en el primer trimestre del año, en tanto que no ha habido cambios en el pronóstico para 2018. Las revisiones para el resto de la región son principalmente a la baja, incluido un nuevo deterioro de las condiciones en Venezuela.
  • En la región de Oriente Medio, Norte de África, Afganistán y Pakistán, el crecimiento se desaceleraría considerablemente en 2017, principalmente por efecto del enfriamiento de la actividad de los exportadores de petróleo, y luego repuntaría en 2018. El pronóstico para 2017–18 básicamente no ha cambiado desde la edición de abril del informe WEO, pero se estima que la cifra de 2016 es considerablemente más alta gracias al mayor crecimiento en Irán. Si la reciente caída de precios del petróleo sigue su curso, el panorama podría empañarse más para los exportadores de petróleo de la región.
  • En África subsahariana, las perspectivas siguen siendo poco halagüeñas. Las proyecciones apuntan a que el crecimiento aumentará en 2017 y 2018, pero regresando apenas al terreno positivo en términos per cápita en la región en su conjunto y manteniéndose con signo negativo en alrededor de un tercio de los países de la región. La ligera revisión al alza del crecimiento de 2017 respecto al informe WEO de abril refleja la leve mejora de las perspectivas de crecimiento de Sudáfrica, que está experimentando una cosecha abundante gracias al aumento de las precipitaciones y una expansión de la producción minera atribuible a la moderada recuperación de precios de las materias primas. Sin embargo, las perspectivas de Sudáfrica siguen siendo difíciles, ya que la incertidumbre política es elevada, y la confianza de los consumidores y las empresas, débil; por ende, se recortó el pronóstico de crecimiento del país para 2018.

 

Publicado el Lunes, 24 de Julio de 2017