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La crisis del 2008 generó resacas que siguen presentes

 

La crisis del 2008 generó resacas que siguen presentes

Experiencia BCP

EL ECONOMISTA

El 15 de septiembre se cumple una década desde la caída del banco de inversión Lehman Brothers, que originó la mayor crisis financiera mundial desde la Gran Depresión de 1929. Y a pesar de los esfuerzos mundiales por estabilizar el mercado y la economía, permanecen riesgos latentes sembrados por las mismas autoridades, en sus intentos sin precedentes por estabilizar el mercado, advierte Gabriel Pérez del Peral, director de Economía en la Universidad Panamericana.

“La crisis del 2008, que dio paso a la Gran Recesión del 2009, lejos de terminar, generó resacas importantes de difícil cuantificación en momentos, donde la incertidumbre financiera sigue presente. Mercados laborales afectados, economías con bajo desempeño y menor fortaleza para recuperarse y andar sin apoyos gubernamentales. Países endeudados, sociedades enojadas que en las urnas desquitaron su molestia para dar paso a un cambio de modelos económicos son grandes resacas que siguen presentes”, observa.

A la distancia, identifica el nacimiento de las criptomonedas y el blockchain, como una evidencia más de que las innovaciones financieras van ganando la carrera a los reguladores.

Pero advierte que es temprano para anticipar un riesgo real en el manejo de estos instrumentos tecnológicos y financieros, pues no son de uso generalizado y han dejado de ser una novedad.

Sin embargo, recuerda que fue precisamente una innovación financiera la que diseminó el riesgo hipotecario entre los bancos mundiales de inversión, cuando en Estados Unidos comenzaron a estructurar emisiones del sector hipotecario de alto riesgo (subprime) que lograron colocar entre bancos privados de Estados Unidos y Europa, aprovechando en exceso el boom de las tasas bajas del sector en aquel país.

Regulación, la gran lección

¿Entonces, no se aprendió nada de la crisis financiera mundial?

Sí, el mundo aprendió que no convienen las regulaciones laxas. Que las reformas financieras que favorecen a la capitalización de las instituciones fortalecen a estos participantes y liberan de presiones a las autoridades. Que todos los segmentos del sector financiero deben estar bajo una estricta supervisión. Que se deben aplicar pruebas de estrés para identificar las vulnerabilidades de forma temprana. Y que debe haber una comunicación permanente entre supervisores y autoridades financieras del mercado para identificar focos de riesgo.

¿Nunca más veremos una crisis financiera como la del 2008?

No, por causas de regulación laxa. Se aprendió la lección. Sí se puede presentar un nuevo deterioro que afecte a todos a partir de la amplia interconexión que prevalece en el mercado financiero mundial y puede originarse en emergentes o avanzados. Podría ser por el excesivo monto de deuda o por la irresponsabilidad de autoridades de países demasiado importantes para el sistema mundial, como Estados Unidos, que sigan aumentando su déficit fiscal. Pero me parece que no por una regulación laxa como la que heredó Alan Greenspan a Ben Bernanke. Recuerde que su bandera era la autorregulación del mercado, que evidenció todos los excesos de los agentes financieros para conseguir más y más rendimientos.

Quantitative easing

Entre las medidas extraordinarias que aplicaron las autoridades financieras de los principales países del mundo, la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) fue pionera con el quantitative easing o flexibilización cuantitativa, recuerda del Peral.

Se generó liquidez para facilitar créditos a los consumidores y empresas, a partir de la compra masiva de bonos estatales y privados, particularmente en poder de bancos en problemas. El objetivo fue que los bancos hicieran llegar esta liquidez a sus clientes en forma de créditos a tasas bajas.

El problema, advierte, es que aun cuando la Fed dejó de comprar este tipo de activos en octubre del 2014, los mantiene en su hoja de balance. Unos 4 trillones de dólares en bonos del tesoro estadounidense y valores respaldados por hipotecas, que superan en precio el valor de la riqueza total de México en un año, menciona.

Gracias a esta expansión cuantitativa, se redujo el rendimiento de los bonos en 120 puntos base, bajó el desempleo, se fortaleció el dólar y se incrementó el precio de las acciones de Estados Unidos.

La velocidad en la que puedan deshacerse de estos activos traerán como resultado las consecuencias contrarias.

Publicado el Miércoles, 12 de Septiembre de 2018