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Respuestas para la crisis de Huawei

 

Respuestas para la crisis de Huawei

Experiencia BCP

EXPANSION

Aunque la desconfianza política hacia los dos grupos chinos crece en occidente, la solidez técnica de Huawei y la inercia en las redes hace improbable que sea barrida del mercado. Pero espoleará a las telecos a buscar alternativas abiertas más baratas.

El pasado 6 de diciembre millones de personas en Reino Unido y Japón, clientes de O2 y SoftBank, perdieron la capacidad de usar sus smartphones por una avería en las redes proporcionadas por Ericsson. Los usuarios de la red de 4G de ambos operadores no pudieron llamar, navegar o enviar mensajes.

Si el fallo ocurriera en 2025 y la red que se cayera fuera la de 5G, las consecuencias serían enormemente más graves. Porque el 5G, por su potencia y versatilidad, se va a aplicar a muchas más funciones y procesos que el 4G. Con el 5G, las redes móviles van a experimentar una especie de metástasis que las harán ubicuas y, por tanto, convertirán las sociedades que las usen en mucho más vulnerables a una catástrofe de la red.

Una avería total o un sabotaje provocado a distancia podría paralizar y sumir en el caos una economía moderna que utilice el 5G para todo lo que se usa ahora el 4G y además para las smart cities, el tráfico, la sanidad, el turismo o para controlar las fábricas automatizadas. Esa es la razón profunda de los temores de los servicios de espionaje occidentales. Un temor que sumado a la guerra comercial EEUU-China ha cristalizado ahora para generar el annus horribilis de Huawei y de ZTE, los dos grandes fabricantes chinos de telecos.

En definitiva, la raíz de todo es el temor de algunos Gobiernos occidentales a que las redes de fabricantes chinos incluyan una puerta trasera secreta mediante la cual puedan ser controladas por Pekín para espiar información de seguridad nacional y secretos industriales o incluso que puedan ser saboteadas, paralizando las comunicaciones y, por tanto, la sociedad entera.

Algunos servicios de inteligencia occidentales creen que Huawei, fundada por Reng Zengfei, un antiguo oficial del ejército chino, está vinculada con el aparato militar de Pekín, mientras que ZTE, que cotiza en Bolsa, dependería del Ministerio de Industria. Evidentemente, estas hipótesis, no demostradas, han sido tajante, detallada y sistemáticamente desmentidas por los dos grupos chinos afectados.

¿Que ha pasado en estas semanas?

La crisis de Huawei y ZTE ha ido in crescendo en los últimos meses. Se inició en enero cuando AT&T abortó a última hora un acuerdo con Huawei para vender sus móviles en EEUU. Pero después el Congreso americano prohibió que los funcionarios federales usasen móviles chinos.

Con todo, lo más grave empezó en abril, cuando EEUU prohibió que firmas americanas vendieran componentes a ZTE, a la que acusaban de haber violado los embargos a Corea del Norte e Irán, lo que paralizó la compañía y la obligó a suspender las actividades y la cotización. Y luego, tras las presiones de EEUU a sus socios especialmente a los que acogen bases militares americanas se sucedió un rosario de países anunciando que vetaban a Huawei y ZTE en sus redes 5G: Australia, Nueva Zelanda, India y Japón, a las que hay que sumar los recelos crecientes de Reino Unido, Alemania o Francia.

Ante esta escalada internacional, Huawei reaccionó, por fin, anunciando un programa de I+D de 2.000 millones de dólares centrado en reforzar la ciberseguridad y la transparencia de sus redes para calmar las inquietudes de la inteligencia británica a la que según los británicos, no habían hecho todo el caso posible en los últimos años. Pero la crisis se ha agravado por otra vía, inesperada y de consecuencias potencialmente enormes; la detención de la directora financiera de Huawei.

¿Que significa la detención de la hija del fundador?

Meng Wanzhou, una de las hijas de Reng Zengfei, que es además directora financiera del grupo -y la favorita para suceder a su padre al frente del gigante chino- fue detenida en Canadá el 2 de diciembre, acusada de ayudar a Huawei a incumplir las sanciones de EEUU contra Irán. Aunque ya está en libertad condicional, se enfrenta a una posible extradición a Estados Unidos y a penas de hasta 30 años de cárcel. En represalia, China ha detenido ya a dos ciudadanos canadienses.

Pero además de la crisis diplomática generada, la detención abre un escenario de enorme incertidumbre. Porque con el arresto, EEUU inicia ahora con Huawei el camino la acusación de violar los embargos a Irán o Corea del Norte que en el caso de ZTE culminó, tras varios años y avisos, con la prohibición a las empresas americanas a suministrar equipos a ZTE. Y eso va desde el sistema Android de los móviles a decenas de compañías que proporcionan componentes esenciales para todos los productos.

¿Que consecuencias tendría la vía ZTE para Huawei?

A ZTE la prohibición le costó paralizar la actividad y un golpe reputacional ante sus clientes del que le será difícil recuperarse (desde enero ha perdido un 49% de su capitalización, mientras que Ericsson ha subido un 51% y Nokia un 35%). En el caso de Huawei su presencia internacional es ocho o diez veces mayor que la de ZTE. Además, los analistas la consideran menos dependiente de la tecnología y los componentes occidentales. Pero aún así, Huawei podría calificarse de "sistémica" en Europa dada su presencia en las redes de los principales operadores tiene un 40% de las redes móviles europeas, por lo que un embargo tipo ZTE podría suponer enormes problemas de calidad de servicio para los operadores o incluso caídas de las redes.

Los operadores consultados por EXPANSIÓN consideran que una medida así sería tan grave que la ven muy improbable. Como apretar el botón nuclear. Con todo, a ZTE el veto americano le ha costado perder algunos clientes que han sustituido su tecnología por otra sujeta a menos incertidumbre o reducir su cuota en otros . Y algo parecido le podría pasar a Huawei. Los observadores consideran que será difícil que a partir de ahora, Huawei, aunque pueda ganar nuevos contratos de radio, pueda adjudicarse nuevos clientes para instalarles el core de la red. Sin embargo, este clima de confrontación puede variar radicalmente. El martes 11, el presidente Trump, explicó a Reuters, sin ningún rubor, que estaría dispuesto a intervenir en el caso de Meng Wanzhou si eso ayudase "a la seguridad nacional o a llegar a un acuerdo comercial con China".

¿Se apresurarán las telecos a sustituir a Huawei?

No parece probable por varias razones. La primera es que es muy difícil. Actualmente, las redes de las telecos están enganchadas unas a otras, en una práctica que se llama single RAN (algo así como red de acceso radio única). El 4G, el 3G y el 2G comparten equipamiento, que es, obviamente, del mismo fabricante. Y lo mismo pasará con el 5G. Es decir, que allí donde una teleco tiene redes 2G, 3G y 4G de Huawei, es difícil que se sustituya.

Especialmente en esta primera fase del 5G, llamada NSA (Non Stand-Alone)que usa la radio del 5G pero se apoya para el resto en la red 4G y obliga, por tanto, a que sean del mismo proveedor. En la segunda fase (SA o Stand-Alone)que llegará en 2020, es posible que más operadores se planteasen sustituir a Huawei por otro. Pero, siempre facilitará mucho más las cosas que el 5G y el 4G sean del mismo fabricante. Y como sustituir todas las generaciones hacia abajo es un coste inasumible para cualquier operador, lo lógico es que, si no hay un agravamiento político, la presencia de Huawei es las redes europeas sea bastante resiliente.

¿Que temen las operadoras de esta crisis?

Las telecos consultadas por EXPANSIÓN coinciden en opinar que ahora mismo y para los despliegues 5G de primera fase Non Stand-Alone, la tecnología de Huawei (integración, tamaño de antenas, consumo, potencia, etc.) está más madura que la de Ericsson y Nokia, aunque esa ventaja se difumine en los próximos años. Además, la llegada de Huawei a Occidente hace una década atizó la competencia y obligó a los grandes fabricantes occidentales a bajar los precios y ser más flexibles y menos "arrogantes" ante las peticiones de personalización de soluciones de las operadoras, porque Huawei lo era. Las telecos temen que si se saca a Huawei y ZTE de la ecuación, la competencia baje y el duopolio de facto que formarían Ericsson y Nokia, subiera los precios.

¿Que alternativa buscan los operadores?

Las compañías de telecomunicaciones constatan que se ha agotado el nuevo impulso competitivo que supuso la llegada de Huawei, ya que el grupo chino es ahora muy grande y eso le ha llevado a ser menos flexible y a reproducir, en opinión de los operadores, los antiguos comportamientos de sus rivales. Por eso, las telecos ponen sus ojos en la tecnología openRAN, que significa llevar a las redes móviles el concepto de sistema abierto que llegó con el PC, con procesadores Intel o compatibles y todo el software del mundo corriendo sobre Windows.

Se trata de construir redes con hardware estándar y que todo lo gobierne el software. El propósito de Telefónica, Vodafone, Deutsche Telekom y Orange, que están empujando este concepto, es que en vez de 2 o 3 proveedores de red existan una docena, de forma que la competencia vuelva a brillar y los costes de las redes bajen drásticamente. OpenRAN ya era un proyecto interesante para las telecos, pero como confiesa el responsable de un gran operador, "antes era una alternativa a la estrategia, pero ahora se ha convertido en la estrategia".

Publicado el Viernes, 11 de Enero de 2019